Ayer vi la película de Disney, “Up”.
Caray. Se estrenó por allá de 2009. Debí verla hace unos 17 años y nunca pensé volver a hacerlo. Pero por algo que leí ayer en un blog, se me antojó verla de nuevo. Su tema central: el duelo.
No la había visto como en esta ocasión. Claro, soy otro. Muy otro, 17 años después.
Las cosas no cambian. Cambia uno. Y entonces aparece novedad en lo ya conocido.
Además, ya he vivido el mayor duelo de mi vida. Por eso vi la película de una manera completamente distinta. Incluso su música se escucha diferente. Esta vez no me entristeció la pérdida de Ellie. Lo que me trastocó fue el permiso que le dio a Carl para seguir viviendo.
Los primeros 20 minutos de la película bastarían por sí solos. Muestran con enorme sensibilidad el duelo y nuestro afán por aferrarnos a lo vivido con quien amamos. Pero la verdadera lección aparece cuando Carl abre el álbum de Ellie y descubre el mensaje que ella le dejó:
Gracias por esta aventura. ¡Ahora ve por más!
Para cualquiera que hemos vivido un duelo, ese momento es el permiso que a veces necesitamos porque no nos lo damos. Y ayuda enormemente sentirlo otorgado por el ser amado. Recuerdo haber escrito en mi blog hace unos tres años una experiencia increíblemente parecida; fue una entrada muy especial. (La puedes leer aquí).
Esa frase de Ellie me recordó una de las enseñanzas más extraordinarias sobre el duelo que he escuchado. Lo aprendí en mi formación de psicoterapia con el psicólogo José González, experto en duelo. Propone trascender las clásicas fases y entender el proceso desde una perspectiva diferente:
El objetivo del duelo nunca es superar ni olvidarse de tu ser querido, sino recordarlo con una tristeza sostenible. El duelo no se supera, no se acepta, se integra.
Cuánto permiso también sentí en esas palabras. No tengo que superar el duelo ni aceptarlo, sino integrarlo. Se aprende a llevar la ausencia sin que nos impida seguir adelante. Por eso nació una de las mejores clases magistrales que he creado: “El arte de sanar una pérdida”.
La vida sigue. Lo importante es aprender a seguir también, integrando la pérdida, porque esa no queda atrás.
Alivio incipiente cuando aceptas el permiso de una nueva aventura: la de atreverte a seguir viviendo. El amor, poco a poco, te deja seguir.
—Alejandro.
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